Stephen Glass, historia de un fabulador

PR08_GLASS_130213_TOMÁS_ORTIZ_PÉREZ

FICHA TÉCNICA:

Titulo Original: Shattered Glass

Dirección: Billy Ray.

Año: 2003.

Duración: 99 min.

Interpretación: Hayden Christensen (Stephen Glass), Peter Sarsgaard (Chuck Lane), Chloë Sevigny (Caitlin Avey), Rosario Dawson (Andy Fox), Melanie Lynskey (Amy Brand), Steve Zahn (Adam Penenberg), Hank Azaria (Michael Kelly), Mark Blum (Lewis Estridge), Simone-Elise Girard (Catarina Bannier), Chad Donella (David Bach).

Música: Mychael Danna.

Estreno en USA: 14 Noviembre 2003.

Estreno en España: 23 Abril 2004.

Estudiar Periodismo supone aprender a respetar los valores fundamentales del profesional de la información. Uno de los principios más importantes que debe tener en cuenta un periodista a lo largo de su carrera es el de informar sin inventar o adulterar la información. La veracidad de los hechos es una obligación inquebrantable que todo periodista debe asumir siempre, sean cual sean las condiciones en las que se encuentre.

el_precio_de_la_verdad

La película “El precio de la verdad” refleja la historia del fraude de Stephen Glass, un joven periodista de la prestigiosa revista de política y actualidad The New Republic. La brillantez de sus escritos y la facilidad de agradar a todos los públicos le llevaron a ser uno de los periodistas más solicitados de Washington con tan sólo 25 años. El periodista disfrutaba de esa gran situación profesional cuando se descubrió que más de la mitad de sus artículos no eran más que invenciones. Cuando Glass se incorporó a la plantilla de la revista, su actitud y profesionalidad no despertaron sospechas, hasta que su habilidad para descubrir historias interesantes (y ficticias) le llevó a escribir “Hack Heaven” en 1998. Por aquel entonces Adam Penenberg, periodista de la versión digital de Forbes, se interesó por el artículo y comenzó a investigar sin éxito a los protagonistas. Ante la falta de datos, Charles Lane, director de The New Republic, comenzó a dudar de Glass. Éste, al verse acorralado, inventó la pagina web de la compañía de software Jukt Micronics, e incluso declaró que había sido engañado por sus fuentes. De nada le sirvieron estos argumentos ya que fue su última colaboración en la revista tras demostrarse su culpabilidad.

El caso de Stephen Glass es el ejemplo que pone de manifiesto la pérdida de la esencia del periodismo, esencia donde debe primar la lealtad al ciudadano y la búsqueda de la verdad como principales objetivos. Este periodista pasó por alto toda la ética profesional para alcanzar sus objetivos personales de reconocimiento profesional y social.

2011122223glass

Stephen Glass olvidó su obligación de trabajar para el lector y la cambió por la búsqueda de su prestigio personal. Para ello inventó noticias poco cubiertas por otros medios, lo que le permitía engrandecerlas de forma ilimitada debido a que no corría el riesgo de ser descubierto por otra publicación. Este hecho nos conduce al debate sobre si de verdad se analiza e investiga correctamente la información que aparece en los medios y especialmente la información más específica y de difícil cobertura.

A pesar de que Glass fue realmente un caso de fraude informativo, me parece interesante la imagen del director del periódico que se da en la película, alguien que apoya, cree y lucha por sus periodistas. En los últimos tiempo predomina la imagen de un director que se decanta por la comodidad y dureza a la hora de tratar a sus redactores, un director que le preocupa más el factor económico que las inquietudes de los periodistas.

Glass no es la única figura periodística que ha optado por el camino de la invención y el artificio. Casos como el de The New York Times en 2003, en el que el periodista Jayson Blair fue despedido por inventar decenas de publicaciones o el caso de Janet Cooke, que fue premiada con el Pulitzer (para más tarde tener que devolverlo) son un claro ejemplo para que el periodista de hoy en día no caiga en las redes de la falsedad y la invención.

el-fabulador

Stephen Glass intentó justificar en su libro El Fabulador su atentado argumentando que solo pretendía que la gente lo amara. Tanto Forbes como The New Republic se pusieron de acuerdo en que la verdad es un valor fundamental del periodismo y que nadie está autorizado a violarlo. Resulta insultante que una persona que se aprovechó de la inocencia de sus lectores pueda lucrarse de su propia historia a través de una obra literaria.

Conclusiones sobre “El precio de la verdad”:

1. Debe primar el prestigio de tu información frente al tuyo propio.

2. La información debe ser revisada tanto por los miembros del medio que publica como por sus competidores y lectores.

3. Las redes de la invención, la falsificación y de la fama personal siempre estarán presentes, sin embargo, el profesional de la información no debe caer en ellas bajo ningún concepto.

4. Un buen director es una buena garantía para cualquier medio.

5. “El precio de la verdad” es recomendable para todos los públicos y casi obligatoria para todos los futuros periodistas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s